Por Natalia Acosta, Médica del Deporte.

 

Introducción

El dolor de hombro al entrenar es una condición muy común en deportistas y personas activas, especialmente en quienes realizan ejercicios por encima de la cabeza con frecuencia. Estudios recientes muestran que la prevalencia del dolor en el hombro alcanza hasta un 30 % en personas que realizan entrenamiento de fuerza y hasta un 40 % en nadadores, debido a la sobrecarga del manguito rotador y desequilibrios musculares.

La evidencia científica moderna destaca que los programas de ejercicio guiados y progresivos, especialmente aquellos que incluyen trabajo de control motor y estabilidad escapular, son eficaces para reducir el dolor y mejorar la función en casos de tendinopatía del manguito rotador.

En este artículo, te explicaré qué provoca el dolor de hombro al entrenar, qué señales te indican que debes parar, qué ejercicios ayudan para el dolor y cuándo es recomendable acompañarse de un especialista. Así podrás seguir entrenando con seguridad y confianza.

 

¿Por qué duele el hombro al entrenar?

El dolor de hombro durante el entrenamiento suele estar relacionado con sobrecarga mecánica, desequilibrios musculares o alteraciones en la técnica. Una de las causas más frecuentes es la tendinopatía del manguito rotador, una condición donde los tendones que estabilizan la articulación del hombro se inflaman o se lesionan progresivamente por movimientos repetitivos, especialmente en ejercicios como press militar, dominadas o levantamientos por encima de la cabeza.

Anatomía manguito rotador
Anatomía manguito rotador

El dolor de hombro durante el entrenamiento suele estar relacionado con sobrecarga mecánica, desequilibrios musculares o alteraciones en la técnica. Una de las causas más frecuentes es latendinopatía del manguito rotador, una condición donde los tendones que estabilizan la articulación del hombro se inflaman o se lesionan progresivamente por movimientos repetitivos, especialmente en ejercicios como press militar, dominadas o levantamientos por encima de la cabeza.

Otro factor común es el pinzamiento subacromial, que ocurre cuando los tendones o la bursa del hombro se comprimen entre los huesos durante el movimiento. Esto puede ser consecuencia de una mala postura, movilidad limitada de la escápula o debilidad en los músculos estabilizadores.

En algunos casos, el dolor no aparece de forma inmediata, sino que se manifiesta como una molestia progresiva o rigidez posterior al entrenamiento. Ignorarlo y seguir entrenando con dolor puede derivar en lesiones más complejas que requieran tiempos prolongados de rehabilitación.

Es importante entender que el dolor no siempre es sinónimo de daño estructural grave. En muchos casos, es una señal de sobrecarga funcional que puede revertirse con ajustes adecuados en la carga, la técnica y el plan de entrenamiento.

 

¿Entrenar con dolor de hombro? Cuándo parar o adaptar el entrenamiento

Sentir molestias leves al hacer ejercicio puede ser parte del proceso, pero el dolor de hombro persistente o creciente no es una señal que debas ignorar. Reconocer cuándo es momento de modificar tu entrenamiento o hacer una pausa temporal puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y una lesión más seria.

Estas son algunas señales de alerta que indican que ese dolor necesita atención:

  • Dolor agudo o punzante que aparece en ciertos movimientos (como levantar el brazo o empujar peso).
  • Sensación de inestabilidad o “falla” en el hombro durante el entrenamiento.
  • Pérdida de fuerza o rango de movimiento respecto a lo habitual.
  • Dolor que no mejora tras descansar 2-3 días o que empeora con el tiempo.
  • Dolor nocturno que interrumpe el sueño.


¿Qué puedes hacer en lugar de detenerte por completo?

  • Ajustar el volumen o la intensidad de tus entrenamientos.
  • Evitar ejercicios con carga directa sobre el hombro (como press militar o dips).
  • Priorizar ejercicios que no provoquen dolor y mantener la movilidad activa.
  • Incluir trabajo de activación y control escapular, si es tolerado.


El dolor persistente no debe interpretarse como una señal de fuerza o compromiso con el entrenamiento. Por el contrario, ignorar las molestias en el hombro puede aumentar el riesgo de desarrollar lesiones más complejas y prolongar el tiempo de recuperación.

Reconocer estas señales de alerta y realizar ajustes oportunos en el programa de ejercicio no significa retroceder, sino tomar decisiones informadas para cuidar tu cuerpo.Adaptar el entrenamiento a tus capacidades y síntomas, forma parte fundamental de cualquier estrategia orientada al rendimiento a largo plazo.

 

¿Cuándo y con quién debes consultar si tienes dolor de hombro?

Ante un dolor en el hombro que persiste o interfiere con tu entrenamiento o tu vida diaria, lo más recomendable es consultar primero con un especialista en Medicina Deportiva. Este profesional está entrenado para valorar no solo la estructura, sino también el movimiento, el tipo de carga y el entrenamiento que pueden estar contribuyendo al problema.

Consulta con Medicina Deportiva si:

  • El dolor aparece con frecuencia durante la actividad física o no mejora con el reposo.
  • Sientes debilidad, pérdida de movilidad o limitación funcional.
  • Hay ruidos articulares (chasquidos, crujidos) acompañados de molestia.
  • El hombro se siente inestable o “se sale” con ciertos movimientos.
  • El dolor te despierta en la noche o afecta tus actividades cotidianas.


Identificar a tiempo la causa del dolor es clave para evitar lesiones mayores o tratamientos innecesarios. La Medicina Deportiva permite hacer una valoración integral previa, más funcional y centrada en tus objetivos. De ser necesario, se derivará a otros especistas para apoyo en el tratamiento de la lesión.

Recuerda: cuanto antes se aborde el problema, más rápido y efectivo será el proceso de recuperación.

 

Para terminar: tu salud merece atención oportuna

El dolor de hombro no siempre significa una lesión grave, pero tampoco debe ignorarse. A menudo, pequeños cambios en tu rutina de entrenamiento, una mejor técnica o un plan de fortalecimiento bien diseñado pueden marcar una gran diferencia.

Escuchar a tu cuerpo y buscar una evaluación médica a tiempo es una forma de cuidar tu salud y tu rendimiento a largo plazo. La Medicina Deportiva ofrece una mirada integral, que conecta el diagnóstico con tus objetivos personales, sin caer en intervenciones innecesarias.

Si llevas semanas con molestias, si has probado reposo sin mejoría o si el dolor afecta tu entrenamiento, tal vez sea el momento de hacer una pausa para entender qué está pasando.

Consultar no es rendirse: es tomar decisiones informadas y responsables para seguir avanzando, con menos dolor y más confianza.


Referencias bibliográficas

  • Dos Santos, et al. Short- and long-term effects of a scapular-focused exercise protocol for patients with shoulder dysfunctions: A prospective cohort. 2021. Sensors, 21(8), 2888.
  • Warby, S. A., et al. Exercise-based management versus surgery for multidirectional instability of the glenohumeral joint: A systematic review. 2016. British Journal of Sports Medicine, 50(18), 1115–1123.
  • Liaghat, B., et al. Short‑term effectiveness of high‑load compared with low‑load strengthening exercise on self‑reported function in patients with hypermobile shoulders: A randomized controlled trial. 2022. British Journal of Sports Medicine, 56(22), 1269–1276.
  • Paraskevopoulos, E., et al. Effectiveness of combined manual therapy and exercise versus exercise alone in patients with rotator cuff–related shoulder pain: A systematic review and meta-analysis. 2023. Sports Health, 15(5), 727–735.

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